C/Cartagena nº129 28002-MADRID Tel. 915644294

miércoles, 11 de julio de 2012

El estrés del profesor



El estrés laboral puede afectar a personas de todas las profesiones, en situaciones de alta competitividad, responsabilidad, riesgo, rutina…pero los trabajos que presentan un mayor índice de afectados son los que requieren una implicación personal, una relación constante y directa con personas, incluyendo aquí a los profesionales de la sanidad, la enseñanza, los servicios públicos y los servicios sociales.

El estudio de FETE-UGT considera que los principales motivos que provocan estrés en el colectivo docente son el temor a sufrir una agresión física por parte de los alumnos y la falta de respaldo de los padres en los problemas de disciplina escolar. Relacionado con este último aspecto, Lidia Asensio Rodríguez, Secretaria de Salud Laboral y Medio ambiente de FETE-UGT, señala en su entrevista que el 29% de los docentes consideran que la falta de apoyo de los padres en los problemas disciplinarios les produce una fuente de tensión máxima en su vida laboral (8-10 en la escala de percepción).

De hecho, se constata que las relaciones que se establecen entre la familia y el docente, e incluso, entre el resto de profesionales del centro educativo y el propio profesor, pueden ser una fuente de estrés más grande que la propia interacción con el alumnado.

La mala gestión del centro y la sobresaturación de tareas administrativas no relacionadas estrictamente con la docencia también son una fuente de estrés. Para Victoria Fernández, psicóloga y psicoterapeuta, el estrés para muchos docentes empieza cuando salen del aula, y esto sucede porque una mala gestión organizativa y del equipo docente es un factor importante en la generación de estrés. Entre las principales dificultades relacionadas con la gestión y organización del centro nos encontramos con los conflictos con la dirección, la multiplicidad de funciones del docente y la diversidad de demandas, las trabas burocráticas, la falta de protección jurídica, dificultades en la comunicación y falta de apoyo por parte de la dirección y/o los compañeros…

Trabajar durante un tiempo prolongado en estas condiciones supone un riesgo psicolaboral, puesto que hay mayor probabilidad de llegar a situaciones personales de falta de salud física, de aislamiento social y de una sensación de incompetencia profesional.

¿Quién tiene la responsabilidad en la prevención de estrés?

Los expertos coinciden en señalar que la prevención del estrés en el sector educativo debe realizarse en varios niveles y teniendo en cuenta a todos los agentes implicados. Para Imma Badia, directora del Proyecto ESTAFOR y secretaria de Salud Laboral de la Federación de Enseñanza de Unión Sindical Obrera (FE USO), los centros y las instituciones deben implicarse en la prevención del estrés, en primer lugar, tomando consciencia de la problemática real y después analizando el contexto en el que se encuentra el docente, cómo vive la situación y de qué habilidades personales dispone. A partir de su experiencia en el proyecto ESTAFOR, considera necesario trabajar el apoyo social, las técnicas de relajación, las técnicas de reestructuración cognitiva, trabajar las propias emociones, así como la mejora de los hábitos saludables.
  • Desde el punto de vista de la administración educativa
Para Lidia Asensio, la Administración Educativa tiene una responsabilidad general por encima de quien ostente la titularidad de los centros, pues en la aplicación de sus competencias educativas toma ciertas medidas, o las deja de tomar, que pueden favorecer o disminuir la incidencia del estrés en los centros.

En este sentido, la administración debe velar por favorecer un clima de convivencia adecuado en los centros educativos, impulsando medidas específicas para combatir el estrés como la creación de protocolos en caso de violencia en las aulas, bullying mobbing. Además, la legislación debe tener en cuenta las medidas de atención a la diversidad y la formación dirigida al profesorado y a las familias. Tal y como están las cosas, los expertos coinciden en afirmar que el incremento de alumnado en el aula y la supresión de puestos de trabajo destinados a docentes pueden provocar que la situación en los centros se vuelva más complicada de manejar.
  • Desde el punto de vista del centro
En cuanto a la responsabilidad del centro educativo, éste debe potenciar las medidas necesarias para reducir el estrés, especialmente aquellas que están relacionadas con la convivencia en los centros escolares. Lidia Asensio señala que es necesario favorecer planes de convivencia y velar por su cumplimiento, utilizar los protocolos de actuación, dinamizar la relación entre el profesorado y las familias, utilizar el régimen disciplinario con coherencia y efectividad, homogeneizar las estrategias pedagógicas del centro e impulsar la formación continua del profesorado.
  • Desde el punto de vista del docente:
El docente puede realizar una serie de acciones por sí mismo, como seguir planes de formación continuada, desarrollar habilidades de comunicación interpersonal, organizar mejor sus tareas y su tiempo…  Según Silvia Gabriela Vázquez. Psicopedagoga y directora de la Diplomatura Interdisciplinaria en Responsabilidad Social y Resiliencia en la Universidad de la Marina Mercante de Argentina, los programas de prevención deberían incluir técnicas destinadas a afrontar el estrés, como el entrenamiento del autocontrol, estrategias de asertividad y resolución de conflictos, etc.

Por último, no debemos olvidar que sería deseable que las asociaciones profesionales, los sindicatos, la administración pública, realizaran campañas activas sobre cómo prevenir el estrés del profesorado. Pues, para poder hacer frente al estrés laboral es necesaria la comunicación y la colaboración fluida entre todos los profesionales que intervienen en la educación: profesorado, psicólogos, pedagogos, técnicos de las administraciones, etc. para elaborar una estrategia realista de prevención.

No hay comentarios:

Publicar un comentario