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jueves, 7 de junio de 2012

Esta bien matarte a estudiar para ser funcionario?





Hoy en día ser funcionario es un lastre social, costamos dinero al Estado, hacemos cosas prescindibles como enseñar (más bien educar por que lo que es educados...educados... los chavales….), cuidar de la seguridad de los otros, realizar operaciones a vida o muerte, jugarse la vida en un incendio o en una misión de paz internacional, administrar justicia, gestionar la recaudación de impuestos, (me disculpen los funcionarios que no cito) todo ello simplemente por un sueldo y nuestro compromiso con la sociedad (menos mal que nos queda el reconocimiento de la sociedad, esto es ironía para el que no lo pille).

El emprendedor sin embargo no cuesta dinero al Estado (salvo las subvenciones que se llevan, las bonificaciones de las cuotas de sus empleados a la Seguridad Social, el dinero negro que se va a blanquear, digo, indultar…) pero al revés que el funcionario tiene prestigio social, salvo que se de la hostia, que se convierte en descojono vecinal (lo siento emprendedores estamos en España). Lo bueno del emprendedor es que dispone de su tiempo como quiere, mientras que el funcionario no. El funcionario tiene un jodidísimo horario de 37,5 horas a la semana, en un inflexible horario de entrada y salida (también,…también es ironía). El horario del emprendedor que libremente se organiza es flexible, puede dedicarle a la empresa 80 o 90 horas a la semana, eso sí, cuando el quiera (falso, cuando el cliente quiera). Pero dicen que el límite salarial del emprendedor se lo pone él, ¡vaya gilipollez!, que se lo digan a los que están pendientes de cobrar de los Ayuntamientos, ¿Quién ha fijado el precio a sus servicios?

Y que cuesta ser funcionario? pues nada...un poco de dedicación... esfuerzo, sacrificios (tantos viernes y sábados sin salir, tantos lugares a los que no fui, tanta escasez de dinero, de tías, tantos veranos con el skay de la silla pegado al culo por el sudor, esos huevos recalentaos a los 30 grados a la sombra, ese respaldo de rejilla marcado en la espalda…), vamos no mucho. 

El emprendedor hace lo que le gusta, o se supone, ¿y quién dice que el funcionario no? 

via @azotelostorpes

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